• Fundación PEM, pionera en la metodología de los centros comunitarios, dinamiza actualmente este tipo de espacios en cinco municipios de Cantabria.
  • 272 personas, con una media de 72,8 años de edad, participan y gestionan espacios en Campoo de Yuso, Ramales de la Victoria, Rasines, Los Tojos y el Valle de Villaverde.
  • Fundación PEM se suma a las peticiones populares de que el 31 de marzo sea declarado oficialmente como el Día Europeo Contra la Despoblación.

Sostener vivos los pueblos de Cantabria no es fácil. Cada vez hay menos población, la que hay está dispersa y el transporte público es casi inexistente en localidades que pertenecen a municipios con presupuestos muy ajustados y con un déficit de personal técnico. Impulsar y mantener proyectos que reviertan esa tendencia que vacía el territorio rural de Cantabria, como los espacios comunitarios para personas mayores, con recursos y servicios necesarios resulta todavía más complejo. “Para el éxito de estas propuestas es imprescindible la colaboración de las entidades públicas y privadas, una buena dosis de imaginación y la implicación directa de las propias personas mayores”, explica Ramón Gelabert, coordinador de proyectos de la Fundación Patronato Europeo de Mayores (PEM), que comienza el año 2026 dinamizando cinco Centros Comunitarios Multiservicio en municipios muy diversos.

El martes 31 de marzo se reclama el todavía no declarado oficialmente Día Europeo Contra la Despoblación, con el que se busca poner sobre la mesa las medidas específicas que quienes habitan las zonas rurales reconocen necesarias para preservar la vida en los pueblos, y Fundación PEM se suma a la reivindicación haciendo balance de su trabajo de incidencia social en los ámbitos rurales de Cantabria. A finales de 2025, los cinco centros dinamizados por la entidad habían beneficiado directamente a 272 personas mayores de los municipios de Campoo de Yuso (La Población), Valle de Villaverde, Los Tojos, Ramales de la Victoria (Gibaja) y Rasines (Ojébar). La edad media de las personas usuarias roza los 73 años y esa cantidad de participantes en las actividades (272) suponen entre el 33 y el 55% de toda la población mayor en cada uno de esos territorios. El impacto es enorme. 

Además de las actividades diseñadas junto a las personas mayores (bienestar y salud, creatividad y arte, divulgación, estimulación cognitiva, entre otras), la participación en la cotidianeidad de sus localidades, y la disposición de un lugar seguro para el encuentro y el compartir, algunos de estos Centros Comunitarios ofrecen servicios como fisioterapia (91 personas beneficiarias), pedicura y podología (58) u osteopatía (8). Adicionalmente, los cinco centros, gracias a sus ayuntamientos, ofrecen transporte a demanda para aquellas personas que no tienen posibilidades autónomas para moverse hasta los centros. 52 personas mayores se han beneficiado de este servicio de forma regular cada semana.

“El transporte es fundamental para que nadie se quede fuera de estos procesos, pero la clave del éxito es que el diseño de los propios centros, la decisión sobre qué se hace en ellos y una parte del sostenimiento diario de los mismos recae en las propias personas mayores”, desarrolla Gelabert, quien pone en valor el trabajo de las y los técnicos de dinamización. “Su presencia y su trabajo de estímulo y mediación es fundamental para que este modelo sea tan exitoso”. 

La apuesta por los centros comunitarios por parte de Fundación PEM fue pionera, cuando en 2022, en alianza con el Ayuntamiento de Campoo de Yuso, abrió el primero de la región en las antiguas escuelas de la localidad de La Población, con el apoyo de su Junta Vecinal. “El alcalde (Eduardo Ortiz) creyó en una propuesta innovadora porque las únicas protagonistas eran las personas mayores del municipio. Ni el ayuntamiento ni Fundación PEM”, recuerda Francisco Gómez Nadal, gerente de Fundación PEM. “Hoy son cerca de 100 las personas que dan vida al Centro Comunitario Las Nieves y es una buena práctica destacada a nivel global por la Organización Mundial de la Salud (OMS)”. En tres de los centros que ahora dinamiza Fundación PEM —el de La Población, el de Los Tojos y el de Valle de Villaverde— se ha podido trabajar con calma en procesos de cocreación en los que han sido las personas mayores las que han diseñado la intervención con la ayuda del personal técnico de la entidad.

“Hablamos de municipios con poca población y en los que el porcentaje de mayores es grande (entre el 29 y el 35%). Nosotros no vemos esa realidad como un problema, sino como un reto y una oportunidad. Si alguien sostiene la vida en esas localidades son las personas mayores y retomar con ellas la idea de lo comunitario ha sido la clave”, concluye Gómez Nadal. Ejemplos clave de ello son experiencias con la de Pescueza, un pueblo de Cáceres de apenas 150 habitantes que cambió radicalmente su filosofía de vida impulsando un nuevo modelo de cuidados, un proyecto comunitario autogestionado por las vecinas y vecinos con el que entre todas trabajan para preservar su permanencia en el pueblo. A finales de enero, Cristina Iglesias, de la Asociación Amigos de Pescueza, estuvo hablando de ello en el espacio quincenal que Fundación PEM tiene en Radio Merindad de Campoo a través del proyecto Campoo nos cuida.

La coordinadora técnica del Grupo Social UNATE, Mónica Ramos Toro, asegura que los Centros Comunitarios “son un espacio clave para prevenir muchas situaciones relacionadas con el aislamiento social o con la pérdida de red social”. “Los Centros van mucho más allá que la vieja costumbre de ofertar unos talleres sueltos para mayores… Lo que hacemos, con la participación de las y los usuarios, es generar vínculos relevantes, activar a las personas mayores en sus municipios, permitirles ser protagonistas de su propia vida pero también de la vida en común”. Gómez Nadal explica que la financiación de estos espacios de encuentro y actividad comunitaria se logra con aportaciones de los ayuntamientos, con la subvención a centros comunitarios del Gobierno de Cantabria y con otras acciones financiadas por Fundación PEM.

El trabajo, según matiza Gelabert, es “lento y necesita de tiempo”. “Por eso la alianza público-privada y la financiación por parte de instituciones como el Gobierno de Cantabria es fundamental. La mayoría de proyectos tienen financiación para unos meses y eso muestra el riesgo de interrumpir procesos que requieren de tiempo y de paciencia para ser exitosos y sostenibles”. Por eso, la petición de la Fundación PEM, detalla Gómez Nadal, es que se financien a mediano plazo este tipo de centros. “La inversión es pequeña, pero no está asegurada. Poder trabajar con la perspectiva de tres a cinco años permitiría evaluar el impacto social real de estos espacios y diseñar una estrategia potente para toda la comunidad autónoma o, al menos, para los municipios en riesgo de despoblación”.