- 161 mujeres mayores reflexionan sobre lo que supone envejecer en una sociedad edadista y machista, a través del proyecto (Des)conocidas: los retos de las mujeres que son mayores
- Mónica Ramos Toro y Mayra Lucía Sánchez Mora hacen un mapeo en torno a la socialización de género, estudian las barreras y recogen y lanzan las claves para disfrutar de unas vejeces empoderadas
«Aunque envejecer constituye un logro personal y social, el edadismo continua operando como una forma extendida de discriminación que desvaloriza el paso del tiempo, especialmente en el caso de las mujeres. Esta mirada edadista, combinada con el machismo estructural y otras desigualdades acumuladas, genera un fuerte impacto en las trayectorias vitales de las mujeres mayores, quienes a menudo enfrentan doble o triple invisibilización». Así lo explica el informe del proyecto (Des)conocidas: los retos de las mujeres que son mayores desarrollado por la geroantropóloga y coordinadora técnica de la Fundación PEM Mónica Ramos Toro y la Doctora en Ciencia Política y defensora de derechos humanos Mayra Lucía Sánchez Mora con la financiación del ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 a través de IMSERSO.
161 mujeres mayores de seis zonas de todo el territorio español -Santander, Madrid, Vigo, Ciudad Real, Alicante y Sevilla- participaron en los siete talleres planteados por el proyecto con el objetivo de reflexionar sobre lo que supone envejecer en una sociedad edadista y machista, concienciar y visibilizar a la sociedad en torno a la relevancia de las mujeres mayores en la comunidad «dado que habitualmente han estado y siguen estando invisibilizadas, o representadas exclusivamente bajo roles familiares (abuelas), y estigmatizadas a través de imágenes y narrativas que inciden en su asexualización, patologización, desvalorización estética, techo de cristal, etcétera.», explica Mayra Sánchez en el informe.
Ramos Toro y Sánchez Mora recorrieron y repasaron los roles, patrones y estereotipos de género y estudiaron cómo «condicionan la vida de las mujeres, desde la infancia hasta la edad adulta, y cómo estos condicionamientos persisten o se han superado en la vejez». Sobre el cuerpo dibujado de un árbol, las mujeres mayores que formaron parte del proyecto situaron en las raíces los mensajes recibidos en la infancia (aprendizajes y mensajes internalizados en los primeros años de vida), en el tronco cómo estos condicionamientos se manifestaron en su vida adulta y en las ramas cómo se sienten actualmente o cómo les gustaría vivir sin esas limitaciones.
Las mujeres mayores son adultas con plena autonomía y capacidad de decidir sobre sus vidas y sus cuerpos y no aceptan ser invisibilizadas. Y con el objetivo de contrarrestar los estigmas generados por representaciones culturales que las homogenizan, las asexualizan o las limitan a roles familiares y de cuidado, 16 mujeres mayores participaron en la grabación de un vídeo divulgativo alrededor de la campaña Soy mujer, soy mayor, soy visible, una de las acciones más visibles del proyecto. La campaña, diseñada y dirigida por Mónica Ramos, «busca que la sociedad las perciba como mujeres diversas, activas, capaces de tomar decisiones, con sueños y proyectos propios».
El proyecto ha podido, además, dilucidar algunas claves para cambiar la mirada y contribuir a reforzar las capacidades de profesionales y técnicos para mejorar la prevención, la detección y el acompañamiento de mujeres mayores sobrevivientes de violencia de género, y ofrece cuatro líneas concretas de trabajo. Reclamar pensiones dignas, incorporar la perspectiva de la longevidad en el sistema sanitario, generar ayudas para adaptar viviendas y mejorar la movilidad y la accesibilidad, crear consejos de salud que fomenten la participación, potenciar las asociaciones de mujeres mayores y las redes de apoyo local, promover espacios de socialización y grupos intergeneracionales… son algunas de las ideas y propuestas surgidas a partir de la reflexión colectiva generada durante el desarrollo del proyecto.
Diseñado, desarrollado y recogida toda esta experiencia de intercambio plural de experiencias, saberes, necesidades, ideas y demandas, solo queda rescatar el informe y prestarle voluntad política y social de transformación.



